Que chicas universitarias les rían las gracias de sus bromas machistas a unos chicos también universitarios es tan denigrante como que ellos las hagan
Desde la antigua Grecia, los hombres han dividido el mundo femenino entre mujeres «decentes» y «putas». A las decentes, las encerraban en casa y apenas las veían y con las otras compartían sexo y tiempo, pero no se casaban con ellas ni las convertían en las «sagradas» madres de sus hijos. Por si fuera poco, en la Edad Media la propia Iglesia proponía a las mujeres que arremetieran contra las que hacían pecar a sus maridos y, por supuesto, seguía clasificándolas dependiendo se su «honra».
Que en 2022, en un colegio mayor, chicas universitarias les rían las gracias de sus bromas machistas a unos chicos también universitarios es tan denigrante como que ellos las hagan. Y no solo no debería consentirse, sino también penalizarse. Sobre todo, para evitar que «obligue» a las chicos y chicas a acostumbrarse a un comportamiento aberrante y un insulto abyecto, el de puta, que sigue queriendo partir el mundo entre mujeres buenas y malas y pretendiendo enfrentarlas. Pues, ¿saben qué? Hay muchas putas que son buenas. Y decentes, en el mejor de los sentidos de la palabra. Y muchos tíos que insultan que no lo son… Acabemos con estas repugnantes «tradiciones». No nos acostumbremos.