Me siento orgullosa de que en nuestra legislación existan herramientas para dar marcha atrás respecto a las condenas y favorecer a los reos que lo merecen. Y entiendo que tiene que haber un tratamiento especial hacia aquellos que incumplen las normas por cuestiones ideológicas. Pero, en democracia, más allá de las ideologías, la misma Ley que ampara hasta a quienes un día se equivocaron por ellas o por otras cuestiones, debe hacerlo aún más con los que respetan las normas a rajatabla. Desde el primer día he creído que las penas del procés fueron muy extremas, que hubiera sido mucho mejor solucionar las cosas con razón y diálogo y que la propia prisión podía confundir los conceptos. Pero es que eso deberían haberlo pensado antes quienes se saltaron las reglas. Es cierto que se los podía haber tratado con menos dureza, que quizás la consideración de sus delitos pudo ser excesiva…; pero es que era la que estaba pautada en el reglamento. Para ellos y para todos. Salir de todo este lío, que lleva, además, el relleno de una inquina repleta de odios y resquemores del pasado y al que han contribuido todos los políticos gobernantes de nuestra democracia, no es sencillo ¿Se puede indultar a quien no se arrepiente y asegura que lo volverá a hacer?
Es decir, si mañana indultamos a un estafador o a un violador que asegura con convicción que intentará repetir, ¿no estamos poniendo en peligro al resto de la sociedad que cumple con sus obligaciones y respeta las normas establecidas? Por otra parte, el concepto de “amnistía” a secas (ya sé que otros vendrán a ponerle apellidos y pretenderán confundirnos respecto al significado primero) tiene connotaciones políticas. Es decir, ¿por qué quieren los independentistas la amnistía y ni siquiera les vale con un indulto que el Supremo en pleno rechaza, aunque solo pueda dar su opinión, porque los indultos corresponden al Gobierno? Pues sencillamente porque quieren dejar claro ante el mundo la mentira que han tratado de expandir allende nuestras fronteras: que fueron encarcelados por su ideología, por una cuestión política. Bien sabemos que no fue así y los delitos que cometieron justificándolos por su ideología, fueron explicados hasta la saciedad en su momento, pero… Es lo que quieren ellos y también, cómo no, los independentistas vascos, que ven en esta posibilidad, la ocasión de plantear “un nuevo modelo territorial”.
Un puñado de independentistas de aquí y de allá (menos del 50 por ciento tanto en el País Vasco como en Cataluña, recordemos) quieren moverlo todo en España y encima pretenden confundir al mundo… Pues, expuesto todo lo anterior, tengo mis dudas respecto al indulto, pero ninguna respecto a la amnistía y tampoco en relación con lo que hará el Gobierno. ¿Por qué? Porque Pedro Sánchez, lo sabemos todos, hace siempre lo contrario a lo que promete. Y prometió acabar con los indultos, así que…
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Cuando se habla de bloque de gobierno, consenso, es que no hay democracia. Todo aquel que aspira en mandar sobre los demás es sospechoso de maldad. Hagamos reglas que impidan que se aprovechen de sus cargos. Es la Constitución la que tiene que impedir la corrupción no los fiscales con más dinero y medios.
Que los partidos obtengan más presupuesto financiado por el Estado no significa que se acabe con la corrupción: los partidos que roban ya tienen una financiación fastuosa.
Para que exista ciencia política tiene que haber un rigor tan inexorable como el matemático o físico de la mecánica respecto de dos o tres reglas, la primera, la separación de poderes.
La corrupción se evita con una constitución adecuada que separe los poderes. Y para los casos individuales, para eso están los jueces y los fiscales. Pero es la corrupción del Estado la más peligrosa, pues como dijo el renacentista Francis Bacon del indulto, “es peor que el crimen”, porque no se trata de evitar el sufrimiento a una persona, el indulto lanza a una multitud contra la sociedad, cada indulto es un premio al delito, un acicate muy grande para la corrupción, porque lo van a indultar. De la misma manera que un indulto es más grave que un crimen personal, la corrupción es más grave de partidos que de personas, porque la de partidos es la licencia para robar, engañar. ¿Que le dan a un partido el dinero para financiarse? Como cualquier dictadura. Y encima los diputados los nombran las cabezas de las listas de partido, seleccionados y elegidos por el jefe de partido. ¿Bajo qué condiciones? El sistema es tal que el jefe de partido que hace las listas manda en cada uno de los diputados que salgan con el nombre de su partido, le ordena que en premio y agradecimiento de haberle hecho diputado, le vote para presidente del gobierno: quien elige los diputados son los jefes de partido, que lo hacen con la condición de que luego el diputado nombre al jefe de su partido para que sea presidente del gobierno. Marta, en España no hay democracia, tenemos una Monarquía de partidos políticos estatales.