Publicado en Franciscadepedraza.org
Avanzamos con la periodista y escritora Marta Robles hacia un futuro sin violencia de género

Recientemente, en la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá Francisca de Pedraza, hemos tenido el honor de colaborar con la periodista y escritora Marta Robles. No es la primera vez que la autora de Pasiones Carnales se une a la lucha contra la violencia de género y tampoco será la última. En este caso se suma a nosotras como embajadora del Premio Francisca de Pedraza contra la Violencia de Género. Recordemos que su quinta convocatoria se cierra el 25 de mayo, y que es fundamental que se de a conocer, para seguir construyendo redes de colaboración contra esta lacra social.
Nos interesa saber más sobre el tratamiento de la Violencia de Género en los Medios de Comunicación y cómo la ficción puede servir de herramienta para darla a conocer y reivindicar la necesidad de erradicarla. Con ese objetivo en mente, entrevistamos a Marta Robles:
Entrevista a Marta Robles
Este año usted se convierte en embajadora del premio Francisca de Pedraza contra la violencia de género ¿Es importante para usted tener este rol?
Llevo toda la vida colaborando en distintas asociaciones para ayudar a erradicar la violencia de género y estoy absolutamente concienciada de la necesidad de hacerlo. Así que celebro muchísimo poder aportar mi granito de arena también desde aquí. Es un auténtico honor ser embajadora del premio Francisca de Pedraza.
Usted se define como feminista y es una fiel defensora de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, ¿En qué sentido cree que esto ha influido en su trayectoria profesional?
¿El ser feminista? Pues hace años era una rareza que comportaba situaciones desagradables en las que te colocaban no solo los hombres sino también otras mujeres; pero desde hace ya tiempo, por suerte, creo que declararme feminista ha resultado de mucha ayuda para evitar abusos profesionales y hasta personales. Además, me ha influido a la hora de tener un discurso siempre sólido frente al discurso machista y para ser muy cuidadosa al hablar de temas de mujeres, tratando de explicarlos como se debe, con mucha delicadeza, pero con la contundencia adecuada.
En los últimos años, los medios parecen estar poniendo más interés en tratar el tema de la violencia de género adecuadamente, pero ¿qué se necesita todavía del cuarto poder para seguir luchando contra esta violencia?
Creo que desde los medios somos muchas –y también unos cuantos- los que llevamos muchos años hablando de la violencia de género. Y ha sido fundamental para que se reconociera su existencia. Porque la violencia de género ha existido siempre, pero antes no se contaba, se ocultaba e incluso cuando se hablaba de ella en los medios se hacía casi con doble sentido, poniéndola en duda. Es imprescindible que se siga contando lo que ocurre en los medios, para que nadie se confunda o piense que ha desaparecido. También para que las mujeres maltratadas sientan que hay preocupación por ellas, que se las quiere proteger y se atrevan a denunciar.
Siendo informadora, ¿hay alguna cuestión que considere fundamental tener en cuenta para comunicar sobre violencia de género?
Creo que es preciso elegir el lenguaje de manera especialmente cuidadosa cuando se habla de violencia de género. Además de la imprescindible cautela de no poner los nombres de las víctimas es necesario escribir sin dejar lugar a la duda de lo acontecido, para que no se justifique de ninguna manera. Parece una obviedad, pero no lo es.
Como embajadora del premio Francisca de Pedraza y profesional de la comunicación que lleva años luchando contra la violencia de género, los personajes de sus obras y cortos son personajes reales, que muestran las grandes dificultades de las mujeres de hoy para vivir una vida sin violencias, lo cual visibiliza esta problemática. ¿Cree que la sociedad debe trabajar más para ayudar a las mujeres que viven en esta situación?
Sin ninguna duda. Y hay que utilizar todas las herramientas posibles para conseguirlo. Los personajes de mis novelas y cortos son de ficción, pero están construidos a través de perfiles reales. Creo que la ficción es una herramienta a veces mucho más eficaz para sensibilizar a la sociedad que la propia realidad. Tenemos que tener en cuenta que tenemos el corazón tan endurecido que cuando vemos una noticia más o un documental más de aquello que se nos está contando constantemente a veces ni nos conmovemos. Por eso es muy necesario recurrir a la ficción donde el espectador/lector se mete de lleno en la historia que se cuenta y siente el sufrimiento que se describe. Hay veces que la realidad también resulta efectiva. En el ensayo novelado que acabo de publicar, Pasiones carnales, sí cuento la realidad y descubro como la historia se ha escrito en base a la desigualdad de los hombres y las mujeres y como, sin embargo, las mujeres han sido definitivas para el devenir de los acontecimientos, pese a que los hombres les restringieran el ámbito de acción a la maternidad.
Hace cuatro siglos Francisca de Pedraza, una mujer del pueblo, estuvo pleiteando durante diez años para divorciarse de su maltratador. Fue la primera mujer en conseguir judicialmente una sentencia favorable, convirtiéndose en un importante referente de esta lucha. ¿Ha conocido algún caso cercano de violencia de género?
Como le digo, llevo colaborando con distintas asociaciones contra la violencia de género desde hace más de treinta años. Y eran otros tiempos, donde no había ley de violencia de género y la consideración de la sociedad sobre el maltrato era diferente. Así que, sí, he conocido a muchas mujeres maltratadas de distintos estratos sociales, formación y vida. Por desgracia el maltrato está en todas partes y nadie está libre de caer en él. Hay mujeres que creen que eso solo le puede pasar a otras y lo cierto es que le puede pasar a cualquiera y quedarse tan sin capacidad de reacción como las demás. Y hay veces que es muy difícil ayudarlas porque están tan bloqueadas emocionalmente que sus reacciones son precisamente las contrarias a las esperadas.
Una de las formas más crudas de violencia contra las mujeres es probablemente la trata con fines de explotación sexual. Un tema que acerca al público a través del personaje de Blessing, en su obra “La chica a la que no supiste amar”. Me imagino que este es un asunto complejo de tratar y sobre el que se requiere mucha información ¿Cuál ha sido el proceso de investigación para poder escribir sobre ello?
Pues para construir el personaje de Blessing hablé con cinco víctimas de trata nigerianas, y para ofrecer exactitud en los datos sobre los que se asentaba la historia, manejé una tesis doctoral sobre el viaje que realizan las nigerianas captadas para la trata desde Nigeria a nuestro país. Hablé también con policías, ex policías y hasta con un proxeneta. Y por supuesto consulté innumerables libros sobre la trata y el proxenetismo para que el perfil del personaje que aparece en mi libro y sus actividades fueran absolutamente creíbles y correspondieran a las actuaciones de los proxenetas en la realidad. Fue un viaje duro y emocionalmente intenso que me dejó muy tocada la tripa y el corazón. Tenía que imbuirme de la vida de estas mujeres para poder ser capaz de estructurar una historia que interesara al lector, le agarrara por los hombros y le zarandeara. Que le hiciera despertar y darse cuenta que mirar para otro lado le convierte en cómplice.
¿Cuál cree que es la causa de que en el siglo XXI siga dándose la explotación sexual?
Eso sería como preguntar por qué existe la maldad. La maldad es consustancial al ser humano. Todos tenemos maldad en nuestro interior en mayor o menor medida. Por eso, muchas veces, los seres humanos, puestos en circunstancias límites como las guerras, por ejemplo, son capaces de cometer tantas atrocidades. Nunca vamos a acabar con el mal. Siempre habrá engaños, traiciones, robos, maltrato, asesinatos y trata de seres humanos, con fines de explotación sexual u otros. Lo que tenemos que conseguir es ponérselo lo más difícil posible a los malos. Las leyes y las normas no existirían si los seres humanos nos comportáramos siempre como debemos. Necesitamos límites impuestos para garantizar nuestra libertad y la de los otros. Y lo que tenemos que hacer, a través de esas leyes, es conseguir que los que no se comporten como deben, los que hagan daño a los otros de la manera que sea, tengan su correspondiente castigo y no repitan sus malos actos. Pero también, a través de las leyes, tenemos que lograr no solo que a los malos no les salga “barata” su maldad, sino que les resulte muy difícil llevarla a cabo. Por ejemplo, en la trata. Si se legalizara la prostitución –como siempre han deseado los propios proxenetas- seguiría habiendo explotación y engaño, pero los proxenetas lo tendrían mucho más fácil para encerrar a las chicas en los burdeles y que les penaran por su esclavitud. La misma esclavitud que tanto cuesta que ellas confiesen, sabiendo que tienen una deuda contraída con sus captores y que, si no la pagan quienes sufrirán serán sus familiares… Si se aboliera la prostitución, quienes pagarían por el delito serían los consumidores y los proxenetas, no las víctimas, cosa que sí ha ocurrido cuando la han prohibido.
¿Qué mensaje le gustaría mandar a las mujeres que sufren y han sufrido violencia de género?
Que hay luz al final del camino. Es el mejor de los mensajes, el más importante sin ninguna duda. Y también les diría que no están solas, que aquí estamos para ayudarlas…
Entrevistadora: Selena Ruiz Mínguez
Video de Marta Robles
Hace 30 años, el trabajo de la periodista Marta Robles la llevó a conocer terribles testimonios sobre violencia de género. Desde entonces, se implica siempre que puede para reivindicar la necesidad de un cambio social en este respecto. En este caso se une al Premio Francisca de Pedraza contra la Violencia de Género, nos lo cuenta en el siguiente video: