Reseña publicada en El Armario de Lu by Jane
El estilo narrativo es sencillo y nada rebuscado, muy efectivo ya que te engancha desde las primeras páginas pero aunque os digo esto último, tengo que decir que, pese a que es una novela fácil de leer en el sentido que es fácil beberte las palabras, no trata sobre un tema liviano.Tony Roures es contratado por una amigo suyo para investigar el asesinato de una mujer nigeriana, Blessing, víctima de la trata de blancas. La intención de la autora es evidente. Por un lado, nos narra las andanzas de un detective para averiguar quién asesinó a Blessing. Nos encontramos ante la típica investigación clásica con descripción de sitios y personajes, diálogos y momentos que nos dan una idea de la personalidad y vida de nuestro detective y otros personajes habituales y no habituales pero, por otro lado, la autora no escatima en datos sobre el tema de trasfondo, el comercio de mujeres para la prostitución, hasta el punto de que este es el auténtico protagonista de la historia aunque para ello nos dé una cara, la de Blessing, como ejemplo. Digamos que es un libro que informa y denuncia una situación terrorífica por la que pasan muchas mujeres y niñas más cerca de nosotros de lo que podemos pensar.
El hincapié en este asunto es grande, nos habla tanto de los proxenetas de aquí como los mercaderes de su propio país de origen sin olvidar que muchas veces son las propias familias de estas mujeres quienes las han vendido al mejor postor. La trata de blancas se analiza desde el origen hasta el final, en el sentido que esta novela trata tanto de los que comercian como los que usan los servicios de estas mujeres, es decir, nos habla también de los «puteros». En este sentido creo que se nota que Marta Robles es periodista y esto lo digo porque en ocasiones habla del tema como si fuera un reportaje periodístico. Cierto es que lo hace a través de las voces de los protagonistas, Roure o Prieto ( un policía), entre otros, pero he echado de menos que introdujera el tema de forma más acorde a una novela porque a veces, como os digo, la exposición de este tema aparece algo forzado, con falta de naturalidad porque todo lo que se narra excede de las reflexiones de los personajes o conversaciones entre amigos por mucho que hablen de este tema, aún así no deja de ser un tema interesante y actual. Otro tema que surge es el Vudú, interesante lo que nos cuentan como forma de someter a las mujeres.
Otra cosa que destaco es que algunos de los personajes de esta novela no se ubican en lados inequívocos, no hay buenos, buenos y malos, malos por así decirlo, aunque hay algunos malísimos en esta historia. A lo que me refiero es que hay personajes que no son impecables ni moralmente intachables. Son personajes que tienen su pasado más o menos bueno. Eso me gusta. Es decir, Tony Roures, por ejemplo, no es un héroe exento de dilemas morales ni acciones reprobables de las que arrepentirse por una juventud, situación o momento de irreflexión, eso sí, no traspasa ciertas barreras y entona el mea culpa.
Las subtramas. Otro recurso que me ha gustado es que Marta Robles nos narra un tema principal pero al mismo tiempo hay otras subtramas, otros casos de su agencia de detectives, de los que él y sus compañeros se ocupan y bueno, dan frescura a la historia.
En definitiva, es una novela entretenida con la que pasas un buen rato con un tema de fondo que debería preocuparnos a todos.