Publicado en La Razón
JORDI LLOBREGAT, escritor. Creador y director de Valencia Negra. Autor de “No hay luz bajo la nieve”.
A un año de los temidos cincuenta, Jordi Llobregat tiene cumplidos algunos de sus más grandes sueños. Soñó con liderar un gran festival literario y año tras año trabaja junto al resto del equipo de Valencia Negra con esa aspiración. Soñó con escribir y publicar y aunque dice que “mi mejor novela está todavía esperándome”, con la primera, “El secreto de Vesalio”, que fue traducida a 19 lenguas, obtuvo un enorme éxito y con la siguiente, “No hay luz bajo la nieve”, que llegó a las librerías hace pocos meses, también está cosechando unas excelentes críticas. “He soñado cientos de cosas. –asegura- y he fracasado muchas veces, pero seguiré soñando y tratando de hacer realidad los sueños. Estoy convencido de que, cuando ya no tenga sueños, será hora de morir”.
Los Pirineos siempre fueron un símbolo, el lugar por donde escapar y cambiarlo todo… También los cruzaron cerca de 20.000 judíos para huir de los nazis. ¿Cómo se encuentra esa historia tan dura y tan poco conocida?
Como siempre ocurren estas cosas, escarbando en la documentación. Mientras profundizaba en la información que disponía de los Pirineos, descubrí un viejo artículo de la revista Interviu que relataba las desapariciones y muertes de judíos en la montaña mientras huían de la persecución nazi. De ahí pasé a conocer el proyecto “perseguits i salvats” y terminé por conseguir y leer un par de diarios de personas que habían cruzado, testimonios de guías, material de las asociaciones humanitarias que participaron… Me pareció una historia tremenda y me sorprendí al comprobar el grado de desconocimiento de la misma, seguramente debido a que España fue cómplice de que muchos de esos judíos terminaran gaseados en campos de concentración al detenerlos y devolverlos a las autoridades alemanas.
Ya. ¿Y la foto del seminario de Vic? He leído por ahí que fue el detonante de todo.
Era una foto inquietante donde aparecía un grupo de jóvenes seminaristas a principios del siglo XX. Había algo en sus miradas. Crueldad, odio, temor… A partir de esa foto tramé la historia de los judíos que cruzaron los Pirineos huyendo del nazismo, los habitantes de las antiguas colonias textiles catalanas y una policía que sufre esos ataques de ansiedad -que conozco por experiencia- y que tiene que tiene que investigar, para empezar el asesinato de un hombre, cuyo cadáver aparece desnudo, maniatado y con los ojos cosidos de alambre, en una estación de esquí en construcción.
Esa policía que toma más ansiolíticos de la cuenta es la Subinspectora Alex Serra. ¿Se camina mejor amparado por un personaje tan potente?
Mi intención, a la hora de crear a Álex Serra, era construir un personaje fuerte y complejo que me permitiera indagar en temas que me interesan como la ansiedad, la culpa, las relaciones familiares, la posición de una mujer en una profesión tradicionalmente masculina, y muchos etcéteras… Por la acogida de los lectores, estoy muy satisfecho porque parece que Álex se ha hecho un sitio. Un personaje así permite avanzar con mayor seguridad. Sin embargo, al tiempo, los retos literarios se vuelven más exigentes, pues uno se siente tentado a buscar los límites del personaje y cuanto más potente es, más complejos son esos límites.
¿Le costó meterse en la piel de una mujer?
Mi reto principal es ser capaz de construir personajes de hondo calado, independientemente de si son protagonistas, secundarios o terciarios, sean hombre, mujer, niño o animal. El hecho de crear una protagonista femenina siendo yo hombre, añade una pizca de dificultad o, quizás y mejor dicho, de interés. Para mí, escribir es una forma de descubrir, indagar en asuntos que desconozco o no comprendo. Los elementos que nos diferencian los hombres de las mujeres son, en su mayor parte, borrosos, sutiles. Indagar sobre ello es maravilloso.
Hay otra voz femenina. La historia de los judíos la narra una niña, Raquel. ¿Por qué? ¿Para que la historia resultara aún más emotiva desde una voz sin culpa?
Me encantan los personajes infantiles. Tienen una tremenda dificultad y exigen buscar el niño que llevamos dentro y que, según pasan los años, tendemos a olvidar. Pensé que la mirada limpia de una niña era la mejor forma de narrar algo tan terrible. Su voz en primera persona genera un contraste y una profundidad emotiva que me resultaba muy atractivo. Debo decir que la construcción de Raquel fue un desafío aún mayor que el de Alex Serra, al ser una niña de corta edad.
Hay más cosas en esta novela. Como un repaso de lo que les sucede a las pequeñas ciudades cuando la industria las transforma y absorbe a sus habitantes ¿no?
Sí. El fenómeno de las colonias industriales es algo tremendamente desconocido e indagar en su historia, de casi cien años, ha sido maravilloso. En todo ese periodo los modelos de colonia han sido muy diferentes y evolucionaron a la par que lo hacía su entorno; pero hubo un tiempo en que fueron lugares semejantes a un dominio feudal, endogámico, autosuficientes, prácticamente aislados del mundo donde los trabajadores trabajaban y vivían por y para su patrón.
La novela tiene siete partes, como los siete pecados capitales, o los grados del purgatorio de Dante…¿Influencia de Seven?
Las estructuras son muy importantes en las historias que escribo. Dedico mucho tiempo en su construcción. Me gusta que tengan un sentido unitario y el mejor paraguas para una novela como ésta, donde la culpa es tan relevante, eran los siete pecados capitales descritos en la Divina Comedia de Dante. Tuve ciertas dudas pues el mejor thriller hecho nunca, utilizando los pecados capitales, es la película Seven. Para mi alivio, creo que conseguí liberarme de su influencia y generar algo diferente.
Su novela mezcla lo negro con lo histórico ¿la novela negra del siglo XXI necesita ampliar sus horizontes?
La novela siempre debe aspirar a ampliar sus horizontes. Los límites están para romperlos. Y es lo que ha hecho la novela negra, en los últimos tiempos. Con mejor o peor fortuna, hay muchos autores que han roto todas las reglas. Independientemente de los resultados, considero que es muy sano para el género. Le otorga la vitalidad que otros géneros no tienen y, sobre todo, es coherente con el hecho artístico de crear.
PERSONAL E INTRANSFERIBLE
Nació en Valencia en 1971. Tiene “pareja de hecho”, se siente orgulloso de “saber reír a tiempo” y se arrepiente “de palabras no dichas, abrazos pendientes, besos no dados…”Perdona “si se merece. Aunque sin perdón no hay descanso” y olvida “siempre, aunque con la edad me cuesta más”. Para reír “cualquier excusa es buena” y llora “con los finales emotivos de las películas” A una isla desierta no se llevaría “ni el móvil ni el bañador”. Su manía es “el orden, aunque soy caótico”. Le gusta comer “de todo. Sobre todo cuando viajo” y apenas prueba el alcohol. De joven soñaba “que volaba a ras de suelo”, su vicio son “los helados”, de mayor le gustaría ser “niño” y si volviera a nacer sería “nómada”.
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