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El espejismo de “Podemos”

Leo que ya hay un 18,7 por ciento de españoles entregados a “Podemos”. Una cifra enorme para un partido casi recién constituido con un discurso incontestable para cualquier persona de bien y más aún si, como tantos españoles, se encuentra indignada por dispendios, corrupciones y paro. El mensaje de “Podemos” es el que cualquiera querría escuchar, el de fuera recortes, abramos las fronteras a los inmigrantes y que la Sanidad pública se haga cargo de todos sus males, prohibidos los desahucios, adiós a un ejercito que no necesitamos… Es un discurso que navega entre un “leninismo amable” que diría Alfonso Ussía y el cristianismo del que provenimos y que, seguramente, Pablo Iglesias, negaría más veces que Pedro. Está muy bien. Es innegable. Solo que por desgracia es puro espejismo, el reflejo del agua que todos quieren ver en el desierto y que, al ir a beberla, no existe. Es cierto que tenemos políticos malos y hasta muy malos en España. Y también lo es que la corrupción ha esquilmado las arcas del Estado. E incluso que el sistema económico nos ha llevado a unos momentos de pánico, tras haber vivido en una burbuja de bienestar; pero también lo es que esto no se arregla sin estrategias políticas y medidas económicas y que las palabras fuera de la realidad, por más que hagan soñar no llevan a nadie a ninguna parte, más que a aquellos que los pronuncian que, casi siempre, en el momento que menos se espera, acaban por aprovecharse para obtener beneficios propios. No digo que no entienda que ese hombre mediático de pelo brillante y talento televisivo que es el líder de “Podemos” y que cuenta lo que más nos gusta escuchar, tenga cada vez más seguidores ; ni tampoco que no comprenda el trabajo impecable de su equipo, experto en marketing político; pero sí que no me los creo. Se, por experiencia de vida, que todo requiere esfuerzo, que alcanzar la cima de un monte no es solo calzarse las botas y subir una cuesta y que las palabras bonitas son tan engañosas como el tamaño de las cosas que se miran desde lejos. Y se también que a todo político le gustaría reivindicar lo mismo que al líder de Podemos. Y eso es lo que más rabia me da. Me parecen muy crueles esas mentiras que avivan las esperanzas de lo imposible. Para mí son como las palabras de las videntes a las que solo se recurre cuando las vacas son flacas y que siempre cuentan que engordarán para que se salga contento de la visita…

La Gaceta de Salamanca

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