Menu
Menu

Pedir perdón

Me gustan los presidentes que piden perdón, los reyes que piden perdón y más aún los papas que piden perdón. Aunque, ciertamente, preferiría con mucho que no fueran necesarias sus disculpas, si el perdón implica arrepentimiento y enmienda creo que un regalo hacia los ciudadanos que antes difícilmente se daba entre los poderosos. No repasaré los últimos perdones de nuestros mandamases porque todos tenemos alguno en la memoria y algún otro que no se ha producido y que hubiéramos agradecido, pero si quiero subrayar y muy especialmene el que acaba de pedir el Papa Francisco, a la víctimas por los graves abusos sexuales del clero. Escuchar decir al representante de Dios en la tierra que la Iglesia, institución que pilota “no ha respondido adecuadamente a las denuncias de abuso”, devuelve la fe. Llevamos toda la vida escuchando historias respecto a curas pederastas y, hasta el momento, cuando se comprobaban sus fechorías, la Iglesia lo que hacía era reprenderles un poquito, apartarle del sitio en el que habían “pecado” e incluso defenderles de la legislación que le shubiera llevado, en muchísimas ocasiones, directamente a la cárcel. El Papa Francisco, este hombre que llama a las cosas por su nombre y que tiende la mano a todas las personas, sean cuales sean sus diferencias, no ha escatimado dureza al referirse a los “crímenes graves” de los abusadores, ni contundencia al afirmar que “los líderes de la Iglesia no han respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso”. Y luego ha pedido “humildemente perdón”. Pero no se trata de un perdón vacío, como el de tantos que quieren quedar bien y salir del trance cuanto antes, es un perdón al que ha seguido una reunión del Papa con las víctimas de los últimos abusos sexuales conocidos y también una declaración de “tolerancia cero” hacia este tipo de agresiones. Según el papa “un sacerdote que comete ese tipo de actos traiciona el cuerpo del Señor como en la misa negra”. Las palabras del Papa, que llegan después de que Naciones Unidas considerara que el Vaticano violó la Convención contra la Tortura en los casos en los que podía haber impedido abusos sexuales y no lo hizo o en las ocasiones en que ni investigó ni denunció los hechos delictivos, suponen un rayo de esperanza, sobre todo porque el Papa Francisco ha añadido que “torturar a la gente es un pecado mortal .Y eso significa que los pederastas de la Iglesia dejarán de actuar con impunidad.

La Gaceta de Salamanca

Back to Blog

Leave a reply

Back to Blog