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Recortes científicos

El otro día vi una película que me dejó impactada, no tanto por el desarrollo del argumento ni por la interpretación, como por la reflexión velada sobre un asunto que nos preocupa a todos: El tiempo. La película en cuestión se titula «In time» y en ella cada ser humano nace con un tiempo de vida de veinticinco años, que puede cambiar o jugar (o robar, naturalmente) para poder conseguir más. La facilidad en la consecución de ese tiempo (basta con girar el dorso del brazo ajeno, donde lleva apuntados los años, días, horas, minutos y segundos que le quedan por vivir a su propietario, sobre el propio), hace que la historia no resulte demasiado verosímil (el cine no tiene que ser verdad, pero sí debe ser verosímil), pero sí obliga a pensar sobre qué podría conducir a racionar el tiempo de los seres humanos. Y, por desgracia, la respuesta es bien sencilla: Que todos viviéramos demasiado. El otro día, charlando con Punset él me decía: » es necesario que esta sociedad se plantee qué va a hacer con personas como yo, que tengo setenta y cinco años, si vivo treinta más»? Desde luego.

Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.

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